Una tendencia de color que impacta
La pintura es una poderosa herramienta que puede transformar una habitación, revitalizar el exterior de una casa o devolver la vida a un viejo mueble. Y ahora hay una nueva tendencia que la lleva a otro nivel: empapar de color. Esta técnica es tal y como suena: las paredes, el techo, las molduras y los accesorios de una habitación se pintan de un color específico. Aunque es atrevida, puede ser exactamente lo que tu casa necesita.
Por qué funciona el empapado de color
Si crees que el exceso de color es “demasiado”, no te equivocas. Se trata de un enfoque maximalista del diseño que, comprensiblemente, puede resultar abrumador para algunos. Sin embargo, esta técnica monocromática o tonal puede hacer que los espacios parezcan más grandes, acogedores y, en general, más modernos.
Tradicionalmente, las paredes, el techo y las molduras de una habitación se pintan de colores diferentes, lo que crea una distinción entre estas zonas y acentúa el corte entre la pared y el techo de una forma que llama la atención. En cambio, cuando todas las zonas están pintadas del mismo tono, no hay una separación brusca que llame la atención, sino que las esquinas, los bordes y las líneas se difuminan, creando la ilusión de un espacio más grande y amplio. Y como el empapado de color implica pintar también objetos como rejillas de ventilación, radiadores e incluso enchufes, estos elementos prácticamente desaparecen al mimetizarse con el resto de las paredes.
El cielo es el límite con esta técnica, ya que puede funcionar tanto con tonos claros como oscuros; sólo depende de tus objetivos de diseño. Si estás listo para probar esta tendencia, aquí tienes algunos factores importantes que debes tener en cuenta antes de dar la primera mano de pintura.
Selecciona cuidadosamente el color
Aunque la pintura no es permanente, cuesta dinero y lleva mucho tiempo y esfuerzo volver a pintar, así que asegúrate de acertar con el color a la primera. Visualiza distintas opciones en la habitación y prueba algunas con una muestra de pintura despegable, examinando el color en distintas paredes a lo largo del día para ver cómo influye la luz natural y artificial en su aspecto. También querrás tener en cuenta si combina bien con la decoración y el mobiliario que ya tienes, sobre todo si no quieres renovar todas las piezas. El objetivo es estar seguro de que el color te gusta lo suficiente como para cubrir una habitación con él y de que combina bien con el resto de tu casa y con la estética de tu diseño.
Si no estás preparado para sumergirte de lleno en el color, considera la posibilidad de pintar primero sólo las paredes y el techo. Es una buena forma de sumergirse en la tendencia sin comprometerse del todo. Desde ahí, puedes examinar mejor cómo queda el color en tu espacio y decidir si quieres ir hasta el final pintando también de ese color los adornos, estanterías, puertas y otros accesorios (¡o incluso una chimenea!) de la habitación.
Prueba diferentes brillos
Al igual que con el color, el uso del mismo acabado de pintura puede ayudar a mezclar los diferentes segmentos de una habitación y evitar líneas duras. La cáscara de huevo es una de las opciones más populares para las paredes, ya que es más duradera que la lisa pero refleja menos la luz que la semibrillante. No obstante, si quieres crear una pequeña distinción entre los elementos, puedes optar por pintar las molduras de madera con un acabado satinado o semibrillante para resaltar mejor estas zonas frente a un techo y unas paredes de cáscara de huevo. En última instancia, todo depende de tus preferencias y objetivos personales para el aspecto general del espacio, así que sigue tu instinto y haz lo que creas que te hará más feliz con el diseño.
Introduce el color en la decoración
Una vez pintada la habitación, llénala de piezas decorativas a juego. Si has elegido el color de la pintura basándote en la decoración existente, ya deberías tener un aspecto cohesionado en la habitación. De lo contrario, busca alfombras, cojines, obras de arte y muebles del mismo color que tu habitación. Esto armonizará la pintura con la decoración, uniendo mejor los dos y aliviando cualquier desconexión que pudiera haber de otro modo. No obstante, es importante tener en cuenta que el color de la decoración no tiene por qué ser exactamente el mismo que el de la pintura. De hecho, el uso de diferentes tonos puede crear más dimensión en el espacio y evitar que se sienta abrumador.
Aprende a saber cuándo parar
Como ocurre con cualquier tendencia de diseño de interiores, la clave está en saber cuándo es suficiente. Empapar cada habitación de tu casa de un color diferente puede resultar excesivo. En su lugar, elige en qué habitación o habitaciones quieres utilizar esta técnica para maximizar su impacto, especialmente si optas por un color que no sea el blanco.
Empapar de color es una forma estupenda de añadir personalidad y estilo a tu hogar. Con un poco de planificación y esfuerzo, puedes crear un espacio visualmente impactante.