Organiza tu Cajón de Los Trastos
Todos tenemos ese cubículo en la cocina, el salón o la oficina donde se acumulan objetos al azar: recibos antiguos, pilas sueltas, llaves de repuesto, gomas elásticas, bolígrafos que no funcionan y mucho, mucho más. Sí, es el famoso cajón de los trastos: un espacio que se pasa por alto con facilidad y que puede desordenarse innecesariamente y contribuir a una sensación de caos en tu casa. Si quieres desordenar, reducir el estrés y crear un entorno más productivo, organizar el tuyo es un buen punto de partida.
Los elementos más comunes que hay que conservar
Lo primero es lo primero: es importante que te adentres en este proyecto con una idea clara de lo que quieres conseguir. Como su nombre indica, un cajón de trastos a menudo se convierte en un lugar práctico para tirar cualquier objeto aleatorio que quieras conservar pero no sepas dónde más poner. En lugar de eso, planifícalo cuidadosamente como un espacio singular para los objetos esenciales básicos, para asegurarte de que tienes fácil acceso a ellos cuando los necesites. Éstos son algunos de los más comunes a tener en cuenta:
- Pilas de repuesto (¡pero asegúrate de que aún están en buen estado!)
- Bolígrafos y lápices
- Tijeras y cinta adhesiva
- Llaves de repuesto para tu casa, coche y otras cerraduras importantes
- Gomas elásticas y clips
- Pequeñas herramientas como un destornillador y un juego de llaves Allen
- Cargadores de teléfono
- Linterna
Ahora que ya tienes una idea general de lo que puedes guardar en tu cajón de los trastos, te explicamos cómo limpiarlo y organizarlo de forma más óptima.
Paso 1: Vacíalo completamente
Antes de organizar, tienes que evaluar la situación. Saca todo lo que haya en el cajón, colocándolo sobre una superficie plana para ver claramente lo que hay dentro. Puede que te sorprendas de inmediato al ver cuántos objetos son realmente innecesarios o redundantes; esta constatación en sí misma puede liberarte de la acumulación descerebrada de cachivaches.
Paso 2: Ordena y clasifica los objetos
A medida que revises el contenido, agrúpalo todo por tipos. Por ejemplo, el material de oficina como bolígrafos, clips y cinta adhesiva puede ir en una pila, las herramientas como destornilladores y pilas en otra, y los papeles como recibos y facturas en una tercera. Cuando encuentres algo roto o caducado, no dudes en tirarlo. Después, sé despiadado y pregúntate si realmente necesitas cada uno de los objetos restantes. Si hace meses (o nunca) que no utilizas un objeto determinado, es hora de deshacerte de él.
Paso 3: Reorganizar intencionadamente
Una vez que hayas clasificado los trastos, ponte creativo para organizar lo que queda. Para los objetos que encajan en la misma categoría, utiliza soluciones de almacenamiento para mantenerlos contenidos y separados de objetos distintos. Considera estas opciones:
- Pequeños recipientes para clips, gomas elásticas y llaves de repuesto
- Cajas de plástico transparente para agrupar herramientas o pilas similares
- Separadores para una mayor orden y para localizar fácilmente lo que necesites más tarde
Respecto a este último punto, el etiquetado también puede ayudarte a localizar rápidamente un objeto, sobre todo si eliges soportes con tapa. Si después de este paso ves que tu cajón sigue abarrotado, echa un segundo vistazo para ver si hay algo más que se pueda donar, reciclar o desechar.
Paso 4: Mantén el orden
Ahora que lo tienes todo ordenado, resiste el impulso de volver a caer en el hábito de utilizar el cajón de los trastos como centro de objetos pequeños y sueltos. A partir de ahora, ten en cuenta el contenido y establece como norma que sólo puedes añadir objetos esenciales. Si algo no tiene una utilidad inmediata, búscale un lugar en otra parte de la casa.
Por supuesto, puede ser fácil deslizar sin pensar una factura de servicios para más tarde mientras limpias o un clip de patatas fritas mientras tomas un tentempié. Para asegurarte de que estos pequeños deslices no se te escapen de las manos, considera la posibilidad de establecer un recordatorio una vez al mes para hacer una rápida comprobación y limpieza. Unos minutos de mantenimiento pueden evitar que tu cajón vuelva a convertirse en un cajón de sastre.
Una solución alternativa
Después de limpiarlo todo y clasificar el contenido, puede que te des cuenta de que ya no necesitas ese trastero. Entonces, ¿por qué no reutilizarlo para algo más funcional? En lugar de convertirlo en el hogar de tus objetos esenciales pero poco utilizados, podrías designarlo como lugar de almacenamiento temático. Por ejemplo, conviértelo en una estación de carga taladrando un agujero en la parte trasera y llevando los cables a una toma de corriente, para mantener la encimera libre de aparatos. O conviértelo en un centro para todas tus herramientas, material de primeros auxilios o papeleo importante, pero asegúrate de mantenerlo ordenado.
El cajón de los trastos puede ser una fuente de frustración si no se controla. Pero con un poco de tiempo y esfuerzo, puedes transformarlo en una zona ordenada que contribuya a un hogar más limpio y tranquilo. Te sorprenderá la gran diferencia que puede suponer este sencillo acto en tu vida cotidiana.